Paso 6. Compártelo con tu pareja, familia y amigos

Compártelo con tu pareja, familia y amigos

Si algo me ha enseñado mi camino hacia la independencia financiera es la importancia de comprometerte con el plan.

En el anterior capítulo hablábamos de la creación del plan, entender cuál es tu propósito en la vida y qué tienes que hacer para alcanzarlo.

Para poner en marcha ese plan y sobre todo para lograrlo hay que comprometerse, esforzarse, ser constante. Estamos hablando de una estrategia a largo plazo y que, en el menor de los casos, nos va a llevar 10 años.

1.- ¿Por qué es importante compartir tu plan para alcanzar la libertad financiera con tu pareja?

Una de las mejores maneras que yo he encontrado para comprometerme con ese plan ha sido contarlo y hacer partícipe a las personas más cercanas.

Por supuesto y lo más importante vamos a empezar con la pareja. Estamos hablando de un plan de vida, de una filosofía. El camino hacia la independencia financiera conlleva esfuerzos económicos, pero también físicos y mentales.

– Si vas a mantener a raya tus gastos, si vas a optimizar tu tiempo, si no vas a desperdiciar tu dinero, son cosas con las que tu pareja tiene que estar alineada.

– Si vas a construir una nueva vía de ingresos, si vas a hacer horas adicionales de trabajo, si vas a crear un nuevo negocio explotando tus mejores habilidades y esto es lo que te hace feliz tu pareja tiene que estar alineada

– Por supuesto, si vas a invertir, si vas a comprar un inmueble, si vas a ahorrar todos los meses y a hacer aportaciones periódicas a una estrategia de inversión, tu pareja también tiene que saberlo y compartirlo.

Si no es así ten por seguro que se van a generar muchas tensiones, porque yo lo he vivido. Y me vas a permitir que te cuente mi experiencia personal.

Como hemos dicho estamos hablando de un plan a largo plazo, mínimo 10 años. Tienes que ser consciente además que los primeros años son los más complicados. Si recuerdas las proyecciones del interés compuesto que compartimos en el artículo “Cómo funciona el interés compuesto” verás que los primeros años el retorno es muy pequeño, estamos hablando de decenas o pocos cientos de euros.

Si a eso le añades el tiempo invertido para crear esa nueva línea de ingresos, a la que generalmente le dedicarás tu tiempo libre (y se lo quitarás a tiempo de ocio, fines de semana, noches…) y a la que le costará posiblemente muchos meses o incluso años en arrancar se hace más necesario.

Por lo tanto, estás dedicando tiempo de ocio de la pareja, estás evitando acometer gastos innecesarios (e incluso a veces restarle presupuesto al ocio) y todo ello para obtener un retorno mensual de ¿50€? ¿100€? ¿200€? durante los primeros meses o años.

Comparte tu plan para alcanzar la libertad financiera con tu pareja

2.- ¿Realmente te merece la pena todo lo que estás haciendo y dejar de vivir el presente para una potencial mejor vida futura? 

Que sepas que esta frase no es mía, podrás entender que fuera una frase (y con parte de razón) de mi mujer.

Porque es difícil entender y visualizar que una vida mejor es posible, porque es difícil cambiar las convicciones que nos ha marcado nuestro sistema según el cual tenemos que trabajar 8 horas al día, si no más, en una empresa para pagar los gastos de vida y progresar en la vida consiguiendo ascensos y mejores sueldos para incrementar progresivamente tu nivel de vida.

Es normal, y lo puedo entender, sobre todo cuando el resultado que puedes mostrar al principio es escaso, esos 50-100€ del principio cualquiera te los puede desmontar. ¡Pero si 100€ me los gasto yo en un fin de semana!

Los primeros años por tanto fueron duros, también en parte porque no supe explicarlo suficientemente bien, porque quizás me encerré demasiado en mi plan sin hacerle partícipe a mi mujer. Quizás porque no fui lo suficientemente didáctico y con ejemplos de personas reales y palpables que lo habían conseguido.

Posiblemente esta ha sido una de mis motivaciones principales para escribir estas líneas. Porque sé que para cumplir este camino necesitas un espejo en el que mirarte, porque he vivido en mis propias carnes que necesitas inspiración, refuerzo de tu plan, ver que alguien real, palpable, que empieza desde cero lo puede lograr.

3.- ¿Cómo convencer a mi mujer de mi plan para alcanzar la libertad financiera? 

Pasaron los años y el plan iba cogiendo forma, cada vez podía ir mostrándole a mi mujer hechos más palpables y números más convincentes. Con la inversión en mi primer inmueble, con mis primeros ingresos pasivos por dividendos y mis primeros ingresos por cumplir mi ikigai (mi sueño de la formación) lo que empezó siendo 50€ al mes se convirtió en 500€ al mes. Estamos hablando de la tercera parte de un salario normal en España, esto ya empezaba a llamar la atención.

Y ya no digamos cuando el efecto bola de nieve sigue haciendo su trabajo y, en apenas 4 años, consigo superar el salario de mi mujer con mis ingresos adicionales

Sí, has leído bien y sí, ella lo entendió así. Con el cash flow que generaban mis 2 inmuebles, los dividendos obtenidos de las empresas invertidas y mis ingresos adicionales dando formaciones (6-8 horas al mes) obtenía los mismos ingresos que mi mujer levantándose a las 7 de la mañana para trabajar 8 horas al día, esforzándose, comiéndose muchos marrones y destinando mucha energía.

Creo que fue ahí cuando conseguí cambiar por fin su percepción hacia mi plan, y es una pena que me costara tanto hacerle partícipe. Y ojo, me lo achaco a mí, porque quizás no supe enfocarlo de la forma adecuada:

– Me obsesioné mucho al principio (por circunstancias personales y laborales)

– Me encerré en mi mundo y dediqué demasiado tiempo a aprender (ver vídeos, leer) , aunque te pueda parecer absurdo decir demasiado tiempo para aprender sí, mal enfocado quizás es demasiado

– Quizás deduje demasiado tiempo de ocio, quizás deduje demasiado presupuesto de ocio, aunque era la única forma de que la bola de nieve creciera (con aportaciones periódicas agresivas).

– Y, por supuesto, chocamos en muchas ocasiones en la mentalidad sobre las posesiones materiales, cosas que ocupan gran parte de tu tiempo, de tu espacio y de tu presupuesto. Cosas que puedo entender que generan satisfacción aunque a mí personalmente no.

Porque sí, estamos hablando que en muchos casos conseguía ahorrar el 40-50% de mi sueldo, es verdad que mi situación laboral era muy buena, emprendedor, con una empresa exitosa y creciendo y, por tanto, con un buen salario.

Pero en vez de dedicar ese buen salario a entrar en una carrera de la rata creciendo progresivamente los gastos, cambiando a un coche mejor, disfrutando cada año de mejores vacaciones, yendo cada fin de semana a comer a los mejores restaurantes… destinaba una gran parte del salario a la inversión.

Y tengo que decir que a pesar de eso hemos vivido muy bien, hemos salido los fines de semana, hemos tenido vacaciones en la playa, la familia ha crecido (ya hablaremos de la libertad financiera con hijos).

Pues bien, por fin, pasados 4 ó 5 años mi mujer fue creyendo cada vez más en mi plan, hasta tal punto que conseguí hacerle partícipe de tal manera que ella también empezó a invertir. En su caso empezó con aportaciones periódicas a fondos indexados pero también tiene la inquietud de realizar su primera inversión inmobiliaria porque ha visto el resultado y la rentabilidad por cash flow que puedes generar para seguir invirtiendo.

Y ahora las cosas son diferentes, los hechos han hecho que mi mujer crea en mí (¡o eso creo yo!). Ahora ve que mi mente es libre, que la capacidad económica es mucho mayor porque el efecto bola de nieve ha permitido que consigamos unos ingresos alternativos (pasivos o semipasivos) superiores a los gastos que tenemos y eso nos hace libres, no sólo financieramente sino también libres de mente.

Para mí este ha sido uno de los retos más importantes en el camino y es uno de los principales puntos que te invitaría afrontar. 

Comparte tu plan con tu pareja, alinead los intereses, haced un presupuesto conjunto, fijaos juntos las metas y sed estrictos en su cumplimiento.

No hay nada más frustrante que ver que tú estás avanzando hacia un sitio y ves que tu pareja está tirando de la cuerda hacia un sitio diferente… intenta evitarlo desde el principio.

4.- ¿Por qué es positivo explicarle tus sueños y tu plan a las personas que más quieres y cuánto te esfuerzas en cumplirlos?

El enfoque con la familia y los amigos es diferente, compartirlo con ellos no significa tanto hacerles partícipe, ya que no son parte tan profunda de tu plan de gastos y de tu plan de vida.

En mi aprendizaje he vivido que contar tu plan, explicarle a las personas que más quieres tus sueños y cuánto te esfuerzas para cumplirlo es positivo en muchos aspectos:

– Deberían respetar tu decisión y, por tanto, entender por qué tomas ciertas decisiones: asumir riesgos de inversión, dedicar tiempo de ocio a crear nuevas fuentes de ingresos, limitar tus gastos y, por ello, a veces perderte planes costosos.

– Explicar las cosas te ayuda a aprender más. Para saber contarlo mejor tienes que ser más convincente y, por tanto, estar más seguro de lo que dices y cómo lo cuentas. Dicho de otra manera, te obliga a ser más experto en lo que estás contando y, por tanto, a aprender más y eso hace que tu plan sea más sólido.

– Muchas veces recibirás críticas, juicios de valor (de un cuñado, de un hermano mayor, de un amigo crítico) y tienes que saber enfrentarte a esas críticas con humildad, con capacidad de escucha y con capacidad también de reacción. Por supuesto que otros enfoques, otras experiencias pueden ayudarte a tomar mejores decisiones.

– Y por supuesto, el contar un plan, verbalizarlo a tus seres más queridos hace que te comprometas más con dicho plan, que sea un motivo más para no desfallecer. Aunque no tienes que preocuparte del qué dirán, no tienes que tener miedo al fracaso, pero en mi opinión contando el plan de alguna manera estás firmando un contrato contigo mismo con testigos donde te comprometes a cumplirlo. Porque pasarán los años y te preguntarán cómo lo llevas…

Me gustaría destacar que especialmente en este proceso te encontrarás muchos detractores a tu plan, con cuanta más gente lo compartas más puntos de vista recibirás. Recuerdo especialmente los comentarios del principio: pero si 50€ es lo que me gasto yo en una comida, ¿tanto te merece la pena todo ese esfuerzo y sacrificio por 50€?

Pasados los años esos 50€ se convierten en 500€ y eso ya a todo el mundo le gusta, pero no todo el mundo está dispuesto a asumir esos esfuerzos y esos sacrificios, y lo entiendo.

Mención aparte merece las reacciones de mis padres. Partiendo de la base de que les adoro con toda mi alma, que valoro sobre manera el esfuerzo que han hecho para sacar adelante una familia con 3 hijos (desde que soy padre entiendo mejor el esfuerzo que eso supone), en unos momentos muy difíciles, con muchos menos recursos de los que tenemos ahora. Con unos amigos siempre he bromeado que los años 80 fueron muy duros…

Imagínate, por tanto, el día que le cuento por primera vez a mis padres que mi objetivo es invertir para alcanzar la libertad financiera a los 40; que para ello tengo que trabajar más, crear nuevas fuentes de ingresos, invertir en inmuebles y en bolsa… Los comentarios eran abrumadores: “tú lo que tienes que hacer es trabajar hasta los 65 años como todo el mundo” y similares.

El comentario es aplastante y habla por sí solo. De nuevo la mentalidad impuesta por el sistema:

– Esfuérzate y estudia una buena carrera

– Quizás incluso si puedes, estudia un Master

– Empieza a trabajar duro en una gran empresa o hazte funcionario

– Ahorra para dar la entrada para una casa

– Trabaja duro para ascender en la empresa y nunca dudes de tu carrera profesional

– Y por supuesto sigue trabajando duro hasta los 65 años (o más cuando nos toque a nosotros)

Pues bien, reconozco que empecé cumpliendo estrictamente todos los pasos del sistema, me he esforzado mucho, estudiando una buena carrera, máster, empecé en ACS, una de las mayores constructoras españolas (por cierto, una de mis inversiones favoritas a largo plazo) y trabajé muy duro.

Todo se truncó cuando dejé el trabajo para emprender. Creo que éste fue el primer disgusto que les di a mis padres… Dejarme un puesto de trabajo de gran responsabilidad y con proyección en una gran constructora para montar una Startup (¿qué es eso?) y empezar de cero, sin cobrar el primer año… Por seguir sacando jugo he de decir que aún pasados 3-4 años mis padres seguían sin entender qué hacía mi empresa.

Por tanto, imagínate las dudas que les generaba cuando les decía que no trabajaría hasta los 65 años y que pronto dejaría de trabajar para vivir de mis ingresos pasivos y de mis inversiones… otro disgusto que les daba a mis padres.

De nuevo, el tiempo ha hecho su efecto, al igual que con el interés compuesto, el tiempo solidifica el plan, genera resultados y ayuda a convencer hasta al más escéptico.

Y con el paso del tiempo y los resultados que retornan han visto las ventajas de este plan: ven a su hijo más feliz, puedo tomarme tranquilamente un café cualquier día con mis padres a cualquier hora, paso tiempo con ellos, paso tiempo con mi familia, comparto mi mayor afición con mi padre, el tenis, y esto me permite algunos días disfrutar de una partida con él. Porque mi libertad y mi tiempo me lo permiten.

Por tanto, contárselo, haciéndoles partícipes del plan, pero también del camino y del resultado, me ayudó a comprometerme a seguir luchando, a afrontar cualquier adversidad porque sabía que lo que estaba por llegar merecía la pena.

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